El mazapán, la historia detrás de este tradicional dulce

Su historia está rodeada de misterio, su cuna se disputa entre varias culturas, pero lo cierto es que nadie puede resistirse al delicioso sabor que tiene.

Una de las más antiguas delicias que el mestizaje ha producido para el paladar es el mazapán, sin duda; mezcla original de pasta de almendras y azúcar, es muy común que hoy día se use cacahuate —sobre todo en México— o distintos tipos de nuez y semillas para su preparación en serie pero, con todo, lejos de ser originario de estas tierras, sus orígenes se pierden en el pasado y, aunque se coincide en su raíz oriental, más de una nación europea reclama ser la cuna de este dulce lujo para el paladar.

La marca De la Rosa encargada de producir y distribuir este delicioso manjar hecho a base de cachuate, lleva funcionando más de 70 años dentro de la industria del dulce, siendo una de las más grandes, con una ganancia anual por encima de los 4 mil millones de pesos. La empresa jalisciense, a cargo de Enrique Michel Velasco, uno de los 13 hijos del fundador don Jesús Michel González, comenzaron siendo un pequeño negocio en la capital de La Perla Tapatia, realizando dulces de manera artesanal.

También conocido desde hace siglos como Marzipán o “Pan de marzo”, el mazapán llega a nuestro país con los españoles y, arraigado en la cultura nacional, no son pocas las compañías dulceras que ofrecen el producto en cualquier parte del territorio pero, con todo, tampoco es difícil dar con familias en las que la preparación casera de este bocado es ya tradición y, dadas sus características, presentan numerosas variantes y combinaciones en su elaboración.

Para la elaboración de este típico dulce mexicano, se eligen los mejores cacahuates, los cuales se tuestan de manera perfecta, y posteriormente se crea la masa, y aunque sabemos que hoy en día el mazapán se fabrica de manera industrial, la receta no ha cambiado durante todos estos años. “No sólo lo hacemos de cacahuate, azúcar y de saborizante artificial, nuestro sabor es único y el ingrediente es una receta de familia” comentó Michel Velasco.

Se dice que la palabra mazapán proviene de la unión de las palabras “maza” (por el mortero donde se machacan y se mezclan almendras y azúcar) y “pan” (por el pan de almendras); también, que puede derivar del árabe “manthában” (recipiente donde se guardaba la pasta) o de “mautha-ban” (rey sentado), en alusión a las figuras que se elaboraban. Después de todo, lo más posible es que se trate de una derivación más reciente de la voz italiana “marzapane”, proveniente del latín.

Curioso, sin embargo, es que el mazapán, desde entonces y aún en la actualidad, se sigue asociando con las figuras que se elaboraban antes de hornearlo; desde los testimonios más antiguos, la pasta se presta a ser moldeada y parte de su estima dependía de lo que se representaba visualmente en las distintas tradiciones culturales (más allá de los sabores, que eran fruto de las combinaciones de la pasta tradicional con productos de cada región, lo que se diversificó en Latinoamérica).

 

Con información de: informador

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